El arte de exteriorizar el odio

ODIO

A lo largo de los años nos han acostumbrado a reprimir nuestras emociones.

Llorar cuando se está triste no es positivo porque muestra debilidad. Reír a carcajadas en una reunión importante es de mala educación, incluso les resulta vulgar a las personas presentes. Demostrar en público el amor que sientes hacia tu familia, pareja o amigos es una “moñada´´ y demasiado empalagoso. Sentir vergüenza ante una situación es ridículo. Tener celos roza la paranoia y posesión. Ser demasiado alegre molesta a los demás y resulta un tanto hipócrita. Todos estos tópicos que introduce la sociedad desde que somos bebés contaminan nuestras mentes y nos hace vivir en la censura infinita.

Ahora nos centraremos en el odio. Aquel sentimiento negativo que nos hace estallar como un volcán. ¿Por qué a la gran mayoría de la gente nos cae mal una persona hostil verbalmente que se pasa todo el día discutiendo con los demás? Muy fácil, por la misma razón que comenté anteriormente, la sociedad nos ha inculcado que reprimir los sentimientos es bueno para la humanidad. Obviamente no es plato de buen gusto que alguien nos critique, grite o agreda verbal y físicamente, de hecho son comportamientos inaceptables. Pero yo no quiero dirigir el tema por esa vía.

Por ejemplo, una amiga o amigo nos insulta o hace una crítica destructiva, en el momento nos duele. Lo ideal sería posicionarse y defendernos, pero el problema está cuando optamos por callarnos para no discutir. Esa persona se irá de rositas, sin ningún daño. En cambio la que ha recibido esa falta de respeto seguirá dándole vueltas y más vueltas durante días, semanas, meses o incluso años. Sentirá un profundo resentimiento e inevitablemente se convertirá en su esclavo emocional de por vida ya que le ha permitido traspasar ese terreno.

Lo que quiero decir con esto, es que cuando algo nos molesta, enfada o duele es muy importante exteriorizarlo en el momento, ya que el odio nos autodestruye psicológicamente. Si sacamos el volcán que llevamos dentro este sentimiento se disipa y podremos alcanzar el equilibrio.

Pero el odio en algunas ocasiones nos sirve como una potente herramienta. Por ejemplo, cuando alguien a quien tenemos cariño nos traiciona, nos servirá para alejarnos de esa persona dañina, enfocándonos en sus defectos y el sufrimiento que nos ha causado. Más adelante este odio pasará a convertirse en indiferencia. Si alcanzas dicha fase significa que ya has superado esa etapa de tu vida.

Desde siempre el odio ha sido un sentimiento adaptativo. Incluso era útil en la prehistoria ya que la utilizaban para alejarse del enemigo cuando sus vidas y las de sus familias corrían peligro.

También quiero hablar sobre el autocontrol. Es más importante para evitar la agresividad que la propia ausencia de odio. Los maltratadores y homicidas, por ejemplo,carecen de autocontrol y tienen baja tolerancia a la frustración. Los traspiés, aplazamientos y exigencias están presentes continuamente en el mundo moderno. Estas personas son más propensas a estallar en cólera ante estas situaciones.

La tirria es un fenómeno que se experimenta en la gran mayoría de personas, pero estas son capaces de dominarlo y no actuar en consecuencia. Según las investigaciones del psicólogo David Buss, profesor de la Universidad de Texas en Austin, un 80 % de las mujeres y un 90 % de los hombres han fantaseado alguna vez con el asesinato. Si no existiera el autocontrol el mundo sería una auténtica jungla.

La conclusión que sacamos de todo esto es que el sentimiento de enfado hay que expulsarlo de manera sana por nuestro propio bien y sobre todo trabajar el autocontrol para vivir con plena armonía en todos los aspectos de nuestras vidas.

Colaboración mía en Editorial Dech

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Sexismo ambivalente: la cara oculta del machismo


Como tod@s sabemos, el sexismo es una actitud basada en la creencia sobre la inferioridad de las mujeres como grupo.
El machismo sigue siendo una realidad a día de hoy en todos los ámbitos de la vida: amigos, familia, pareja, trabajo, estudios… etc. En ocasiones no somos del todo conscientes ya que además del sexismo hostil, existe el benevolente. A simple vista no es perjudicial, pero el objetivo sigue siendo el mismo: dejar en un plano inferior a las mujeres.
Aquí compartiré con vosotr@s las diferentes clases de machismo que existe:

1) EL PATRIARCADO: la manera de manifestar el patriarcado es el paternalismo (justificación de la dominancia masculina).

– Paternalismo dominante
Tienen la creencia de que deberían tener mayor poder que las mujeres. El hecho de que una mujer pueda quitárselo les enloquece. Por ejemplo, dentro de una pareja heterosexual se piensa que el hombre debería tomar las decisiones más importantes.

– Paternalismo protector
Se piensa que el hombre debe mantener y proteger a la mujer. Por ejemplo, la mujer se tiene que quedar en casa cuidando de l@s hij@s y los hombres trabajar. Esta creencia se ha mantenido durante años en muchas familias y en algunos casos sigue siendo así.

2) Diferenciación existente entre mujeres y hombres.

– Diferenciación de género competitiva
Los hombres realizan comparaciones con las mujeres que justifican su supuesta mayor competencia. Por ejemplo, una característica como la sensibilidad hace que las sitúe en un plano inferior. Aunque en realidad, esta característica es una virtud, pero ellos tienen una manera distorsionada de percibir al género opuesto.

– Diferenciación de género complementaria
Un ejemplo muy claro es pensar que el trabajo de las mujeres dentro del hogar beneficia a los hombres, ya que les permite centrarse en su trabajo y sus objetivos profesionales.

3) Heterosexualidad

– Hostilidad heterosexual
Se basa en la creencia de que las mujeres son peligrosas y manipuladoras. Dos características que muchas de nosotras habremos escuchado más de una vez en bocas de hombres que tienden a generalizar. Por ejemplo, piensan que a través de la sexualidad las mujeres pueden hacer con ellos lo que quieran. Provocándoles una dependencia enorme a ellas.

– Intimidad heterosexual
Esta sin duda, es la más común y mucho menos perjudicial que las demás. Se cree que las relaciones románticas son esenciales para la felicidad de ambos sexos. Las mujeres son consideradas como el complemento afectivo y amoroso ideal para los hombres y un recurso valioso al que hay que proteger.

Soledad

Soledad. Tan temida y añorada al mismo tiempo. Tan frágil y oscura. Tan fuerte y radiante.

Sólo tú sabes llegar a lo más profundo de cada alma. Sólo tú eres capaz de inspirar y sumergirnos en nuestras más íntimas fantasías. 

Muchas personas te detestan. Demasiadas son las que aborrecen tu llegada.

Todos tenemos miedo a la soledad. ¿A quien no le aterra quedarse completamente sol@ en el mundo? 

¿Cuántas veces habéis aguantado al lado de alguien, ya sea familiar, amigo o pareja por el simple temor a acabar sin nada, sin nadie? En soledad.

Nos aburrimos sin la compañía de alguien e incluso nos da por pensar de más. Pero para un momento y mira a tu alrededor. Todos estamos solos. Cada uno de nosotros somos personas individuales e independientes. ¿Quién se levanta de la cama cada día? Tú. ¿Quién piensa en las tareas que tiene que realizar? Tú. ¿Quién consigue todo lo que se propone? Tú y solamente tú.

Así que no tengas miedo. Ella no te va a dañar. Al contrario, te ayudará a resolver cualquier contratiempo. Porque la única manera de conocerse a sí mism@ y embellecer el alma es conviviendo con la soledad.

Violencia de género 

Como ya sabéis mañana 25 de noviembre es el día internacional de la violencia de género. Seguro que no os diré nada que ya no sepáis, pero quiero hablar sobre el tema bajo mi punto de vista.
En España hay alrededor de 57  homicidios en este último año a causa de la violencia machista, una cifra muy considerable. Por no mencionar las innumerables denuncias que hay y las mujeres que deberían denunciar y aún no lo han hecho. El maltrato hacia mujeres hace miles de años que comenzó a hacerse realidad. A día de hoy no hemos avanzado lo suficiente. Debido a la falta de recursos, las víctimas se ven atrapadas en una situación de desamparo. Cada vez hay más jóvenes adolescentes víctimas del control al que están sometidas por sus parejas.

Pero siempre olvidan la otra parte, los hombres. Ayer leí en un artículo en el que decía que en estos dos últimos años han fallecido 30 hombres a causa de violencia hembrista. Nunca dan prioridad a este tipo de noticias. Tampoco se les hace mucho caso.
Estoy segura de que si van a comisaría y ponen una denuncia a su mujer, los policías se reirían o puede que ni su propia familia o amigos les preste  atención ya que nos han educado en una sociedad en la que está mal visto que los hombres lloren o expresen sus sentimientos. Puede que cualquiera de tu grupo de amigos o familia sea víctima y no os hayáis percatado porque se avergüenzan de lo que les está sucediendo.

Normalmente la víctima sea mujer u hombre es protegida y a veces no del todo. Cuando se tienen pruebas notables como un golpe o un corte reflejado en la piel se echan las manos a la cabeza y la gente se indigna. Pero pasan por alto otro tipo de agresión que puede ser más dañina que un hematoma… la violencia psicológica. Si observáis a algunas parejas podréis apreciar que esto ocurre muy a menudo y hay muchas maneras de manifestarlo. Ya sea un insulto, ridiculizar a la pareja en público y en privado con descalificaciones. La ignorancia o indiferencia. Cualquier tipo de control que sobrepase la línea de la intimidad y espacio de la otra persona. Amenazas o chantaje. Separarl@ de sus seres más queridos hasta el punto de aislar. Decidir siempre por los dos sin tener en cuenta la opinión de tu pareja, no dejarle vestir de determinada manera…etc. Estas pequeñas acciones aparecen poco a poco. Año por año hasta que se convierten en un circulo vicioso del que es muy difícil escapar. Destruyen la confianza y pasión de la pareja. Y lo que es peor, rompe en pedacitos el corazón de la víctima.

Durante estos años muchos somos los que nos hemos dado cuenta de un pequeño detalle. El origen de la causa. ¿Por qué agrede el maltratador o maltratadora? Muy simple. A veces se dice que estas personas probablemente sufran algún tipo de patología o quizá se sientan insegur@s. Pero detrás de esto se esconde la peor enfermedad de todas. El machismo o el hembrismo. La desigualdad de género es un problema en todos los ámbitos de la vida. Sobre todo en el vínculo afectivo. Estas personas no toleran que su pareja pueda destacar más que ell@s en algo. Ya sea en talento, personalidad, físico o carácter. Necesitan tener el control sobre todo lo que tiene que ver con la relación. Por ejemplo, en una discusión no aceptan que la otra persona maneje la situación y lleve la razón.

Obviamente ninguno de los dos extremos son buenos.

La mayoría de consejos que puede dar cualquier persona ante esta situación es “denuncia” “dejarlo será lo mejor” y por supuesto que tienen razón, pero para la víctima no es tan sencillo. Es como un túnel sin salida ya que crea una dependencia emocional muy fuerte hacia el/la agresor@ e incluso sienten que son culpables y que algo habrán hecho mal.

El consejo que os daría es que pidáis ayuda profesional. Ell@s os ofrecerían unas pautas para enriquecer vuestra autoestima y sentiros segur@s y con fuerza para alejar de vuestras vidas aquello que tanto os envenena. Una pareja se tiene para disfrutar y compartir sueños, no para que nadie arrebate una parte de ti. No seáis esclav@s de ninguna persona por muy querida que sea. Ser dueños de vuestras vidas. #25N #noalaviolenciadegenero

Hola a tod@s. Os invito a mi nuevo blog. En él me dedicaré a escribir sobre temas de la actualidad, escribir relatos, reflexiones dar consejos y compartir fotografías. La primera entrada se publicará el jueves 24 de noviembre en el que hablaré sobre la violencia de género ya que el 25 es el día internacional de la eliminación de este tipo de violencia. Un saludo y espero que os guste.